Entrevista a Césarl La Iglesia Sevil, autor de "En las afueras"


La escritura es un proceso que no todos los escritores llevan de igual manera. En esta ocasión, César La Iglesia, autor de En las afueras, nos habla en esta entrevista acerca del génesis de su novela. 




¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

Todo empezó cuando acabé de realizar el Camino de Santiago hace unos cuantos años ya…Yo no me había propuesto de antemano escribir nada sobre él, pero al llegar a casa sufrí como una especie de “rapto” en el que no podía dejar de pensar en lo que había sucedido, lo que nos había pasado… y comencé a escribir una especie de diario que no me llenaba para nada. Así que una buena noche me levanté en plan arrebato y comencé a escribir una historia que creo, se había gestado en mí muchos años atrás, porque todos tenemos una historia que contar, ese es mi pensamiento…Y a caballo entre la gratitud al Camino y una especie de explosión interior seguí y seguí y ya no pude parar. Y de repente las piezas inconexas que andaban rondando mi memoria encontraron acomodo en esta historia…

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

Es curioso porque el título no es resultado de la novela sino al revés. Cuando me levanté a escribir aquella noche, fue el título lo que me impulsó a seguir, como el hilo del que tiras y empiezas a destejer.
Con la segunda novela que escribí me pasó igual. El título me viene como una abstracción de todas las capas de las que está compuesta la novela. Como una incubación de un ser diminuto que lo contiene todo, y no sé empezar sin él, puedo estar pensando años en algo y hasta que no se condensa en ese título, no empiezo, por raro que parezca.

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

La experiencia del Camino duró 13 días…escribirla dos años, pero creo que llevaba rumiando esta historia mucho más tiempo. Sólo tenía que encontrar la vía de comunicación, y como soy un poco “vaguete” tuve que coger carrerilla haciendo el Camino para ponerme a escribir. Pero para mí eso no es demasiado importante. Creo que cada cosa que se realiza tiene su propio tiempo y los que las hacemos sólo vamos detrás de él cumpliendo sus plazos, podríamos decir…Luego el tiempo no importa, en esto de escribir menos todavía.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

Creo que este libro es una mirada. El hecho de que sea un libro sobre un viaje en bicicleta le hace un poco especial, porque ahora vamos mucho más rápido y las miradas son muy fugaces. Yo les diría que se atreviesen a mirar a través de él, que pocas veces se puede acompañar a alguien y contemplar su vida sin ser visto, y creo que este “En las afueras” es lo que ofrece. Y por supuesto descubrir ese fenómeno tan pocas veces bien transmitido que es el Camino de Santiago. Ahí pasan cosas que en otros lugares no pasan, os lo aseguro. Como anécdota les contaría a mis lectores que los sucesos más rocambolescos que vayan a leer pasaron en la experiencia real y que aquello que parece más cotidiano tuve que echar mano de la imaginación…

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

La mezcla entre recuerdos y experiencias, las conexiones que cada lector irá descubriendo, la posibilidad de adentrarse en un mundo desconocido y transitarlo junto a sus protagonistas, la capacidad de redención que transpira esta historia, vivir caminando (o pedaleando en este caso) sin más y todo lo que desencadena la aventura de vivir.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

A cada uno le tengo cariño por algo. Todos son imprescindibles para entender a los demás. No sé, de los principales Antonio (el caballero de la armadura oxidada) es el que más sabe y más esconde, tiene su atractivo, y Mario, el protagonista, es el canal de comunicación, la caja de resonancia de una historia que lo atraviesa… Y luego está el hermano pequeño, que representa bastante bien lo que es el hombre de hoy en día. Porque aviso que esta es una novela sobre hombres, género masculino, que en estos tiempos considero un tema muy interesante: analizar la transformación que estamos sufriendo en el amplio sentido de la palabra.  Por otra parte, escribir te permite curar lo que no funciona en la repetición de los días y eso está también representado por los personajes secundarios, que tienen un valor de ayuda, como “guardianes del Camino” que te van guiando…

¿Cómo describirías tu estilo?

Diría que mi estilo es reposado, con frases largas, y diálogos muy realistas. Me gusta dar mucho margen al lector a que vaya pensando la historia que hay detrás de la fachada que el lenguaje formal construye. Como dice otro amigo mío escritor (y me gusta mucho) soy un escritor “alusivo y elusivo”. Y soy un amante de la música y creo que eso, de algún modo también está ahí.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

Lo complicado fue abandonar la historia, decir “ya está” y poder seguir adelante. Mi mujer lo sufrió y la verdad es que no fui muy consciente de ello hasta mucho después. Tengo con el tiempo la sensación de que no fue tan complicado, pero sí que lo fue. Te absorbe hasta límites que no he vuelto a encontrar… hasta la segunda novela. Me propuse linealidad en su creación y en la escritura, no volver atrás a retocar hasta el final. Entendí que era una manera de transmitir mejor lo que es hacer el camino de Santiago y eso fue un reto difícil, sí…

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?
Mi mujer y un amigo poeta. A mi mujer Nieves le iba pasando hojas sueltas y “rayujadas” cada día y creo que estuvo a punto de llamar a los loqueros en más de una ocasión. Tiempo después fue a mi amigo y gran poeta Ángel Sobreviela, al que le tocó bailar con ella. Lo primero que me dijo es que eso no parecía o no era una primera novela…y lo demás lo guardo en mi corazón, como muchas de las cosas que Nieves también me ha dicho.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

El pasado octubre del 2017 fuimos mi mujer y yo a conocer en persona a los integrantes de esta editorial. No teníamos muy claro si íbamos a publicar con ellos, pero desde el primer momento sentimos que la comunicación era sincera y que su trabajo también. Pilar es una persona que transmite cercanía y complicidad. Luis, el editor, nos pareció una persona muy rica con la que me gustaría conversar en los próximos días sobre literatura, sobre mi libro, hablar más con él…Y con las personas que he mantenido contacto a través del ordenador, diría que Andrea me ha transmitido profesionalidad y diligencia; mucha seguridad sobre el trabajo de corrección y maquetación. Jorge, el ilustrador, flexibilidad y alegría. Creo que hemos recogido parte importante de lo que la novel encierra. Y por último, estoy comenzando a tratar con Alejandra y creo que tiene mucho trabajo conmigo para involucrarme en este mundo de las redes sociales y demás mundos virtuales... le pido paciencia y acompañamiento. La sensación es que son un equipo de trabajadores muy implicados y un editor que es un “buscador… A ver si le puedo dar algo de lo que busca.





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