Emilio Añón, autor de El otro Sísifo. Editorial adarve



Pensamos que conocer al autor y el proceso que llevó a cabo para poder escribir su libro resulta interesante al momento de leer una obra. Por ello, hemos entrevistado a Emilio Añón, autor de Otro Sísifo.


¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

La verdad es que es más bien un producto de la casualidad que algo premeditado. Escribí un relato, o al menos yo pensaba que se trataba de un relato, que después de tirar del hilo acabó siendo el principio del libro. De modo que no hubo un momento en que decidiese escribir la novela y acto seguido me pusiese a ello. De hecho, el libro es algo muy similar a un diario que transcurre en dos líneas de tiempo diferentes: el presente, que va desde 2014 hasta 2016 aproximadamente, y un pasado más o menos remoto y caótico en sus apariciones.

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

Lo cierto es que tuve dudas con el título, como refleja una conversación que tengo con mi mujer en la segunda parte del texto. Al final me decanté por Otro Sísifo por una cuestión de claridad y porque me parece que la imagen que transmite el mito, es decir, la eterna repetición de lo mismo, tiene algo que ver con esta historia.

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

Otro Sísifo no es un texto que exija ese tipo de trabajo. No es una novela histórica ni policial. De hecho, los personajes que aparecen son mis hijos, mujer, hermanos, padres, suegros, sobrinas, etcétera, y los hechos que se narran son, por lo general, ciertos, aunque no todos ellos, como muy bien sabe el lector llegado a cierto punto del libro. Es una novela que se lee como si fuera un diario o un diario que se puede considerar novela. Supongo que todo diario, por mucha vocación realista que le ponga su autor, es novelístico, y toda novela, por imaginativa que sea, es un diario de uno u otro modo.


Portada Otro Sísifo de Emilio Añón. Editoriales de España, Adarve
Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

Yo diría que es un libro accesible y humorístico, o al menos es lo que pretendo. Hay un cierto desamparo que nos toca a todos, incluso a los hombres heterosexuales y padres de familia, que según el relato más estereotipado parecen estar a salvo. No es así. Nadie es John Wayne, ni siquiera John Wayne era John Wayne.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

Me parece que los distintos fragmentos se pueden leer de forma autónoma y también como partes de un todo.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

Me gusta la mujer joven y atlética con la que me cruzo en Mercadona y también el caradura que se apropia de una conocida frase de Pascal en una de esas bolsitas de azúcar del café. De hecho, ambos existen, aunque no les conozco, y creo que me gustan por ese motivo: quisiera conocerles y decirles que están en mi libro, aunque no sé cómo se lo tomaría el segundo, pues no sale muy bien parado.

¿Cómo describirías tu estilo?

Creo que es directo y sencillo, sin pretensiones, aunque también me gusta jugar.

¿Entonces, por lo que has dicho, lo que ocurre en tu novela es básicamente autobiográfico?

Sí. Ahora bien, hay ciertos elementos de ficción que son fundamentales. Sobre todo el episodio en que me encuentro conmigo mismo veinte años atrás. En algún sentido mi personaje central es alguien que tiene mi nombre y comparte mis circunstancias personales, pero no soy yo. Tampoco creo que tenga mucha importancia en qué medida ocurrió lo que narro. Lo más importante es que haya una cierta verosimilitud general. Me parece que la verdad en literatura tiene más que ver con esto último que con hasta qué punto lo narrado es cierto o no lo es.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?

Mi mujer, que lo coprotagoniza, fue la primera en leerlo. Algunos fragmentos le parecieron bastante divertidos.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

Quizá sea algo precipitado hablar de eso ahora, pues todavía no ha comenzado la distribución, que es fundamental, pero de momento todo muy bien.










Pensamos que conocer al autor y el proceso que llevó a cabo para poder escribir su libro resulta interesante al momento de leer una obra. Por ello, hemos entrevistado a David Gómez, autor de El eco.





 ¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

Mis motivos se parecen mucho a los de tantos otros. Como aficionado a la lectura que soy, siempre he sentido esa necesidad de crear algo similar a las obras que más me han marcado. La inspiración para esta historia en concreto me vino en el tren hará unos dos años -por alguna razón, casi todas mis historias empiezan o acaban en un tren-. Recuerdo que se me ocurrieron algunas buenas ideas que olvidé al segundo por culpa de mi mala costumbre de no apuntarlas, pero el impulso de escribir no me abandonó. Pronto esa indefinición fue tomando forma, surgieron los personajes y supe que tenía que vertebrar la trama en torno a temas como la nostalgia y la muerte.

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

Cada vez que se habla del eco en la novela es haciendo alusión al pasado. Unas veces este eco es una melodía placentera y otras un ruido que preferirías no oír nunca.

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

Tardé más a planificarla que a escribirla. Siempre hago un guión con las descripciones y diálogos clave de cada capítulo, aunque también me gusta salir un poco del territorio marcado: a veces hay que dejar que la historia hable por sí misma. Cuando tenía un bloqueo a menudo bastaba con darme un paseo rápido para inspirarme. Una de las ventajas de ambientar la novela en la ciudad donde vivo. Debo decir, sin embargo, que quien busque un retrato fiel de Orihuela va a llevarse una decepción, porque suelo inventar y cambiar a mi conveniencia.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

Una novela melancólica, un tanto amarga y con cierta malicia. Creo que al leer la sinopsis te haces una idea general bastante precisa de lo que va a ser.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

Es una historia nostálgica que además reflexiona sobre la nostalgia, no solo de la que actúa como un bálsamo en determinados circunstancias, sino también de otra más dañina, la que te hace caer en la trampa de creer todo lo bueno ha quedado atrás. No sé si es algo positivo, pero siento que está bien que no haya moralejas ni lecciones de vida más allá de no obsesionarse con el pasado y vivir el presente. Ahora mismo cuento con más preguntas que respuestas y ponerme aleccionador sería deshonesto por mi parte.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

Me gusta Petra, aunque es más un símbolo a lo largo de la historia que un personaje con entidad propia. Los otros tres tienen más capas y zonas grises, además de un mayor desarrollo. Cuando empieza la historia están en medio de un viaje que no necesariamente les conducirá a buen puerto.

¿Cómo describirías tu estilo?

Intento contar las cosas de forma simple y clara. Prefiero no abusar de adjetivos ni de adverbios. Por lo demás, escribo de forma bastante intuitiva. Me gusta usar el paisaje como catalizador de las emociones de los personajes y sugerir a mostrar en la medida de lo posible. Los recuerdos significan mucho para el protagonista, por eso cuando traslado la acción al pasado me recreo más en los detalles. Te dará la sensación de que la trama no avanza y eso es, en parte, lo que quiero transmitir.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

Los últimos capítulos. Mucho antes de empezar a escribir ya tenía en mente el final. Ocurre un giro, una ruptura importante del tono. Era consciente de que si no hacía justicia al momento quedaría como algo gratuito y fuera de lugar. No es una novela de misterio pero contiene algunos detalles, escenas premonitorias que el lector más avispado sabrá captar y enlazar con la resolución. También me preocupaba no saber reflejar con acierto los sentimientos del protagonista, ya que narro una situación del todo desconocida para mí. Al final decidí dar pinceladas y jugar con la ambigüedad.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?

Nadie ha tenido la oportunidad de leerlo todavía.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

Muy gratificante el trato y la atención que me han dispensado. Me han dado total libertad creativa, que es lo que quería, y se han mostrado rápidos y eficientes en todo momento.














Pensamos que conocer al autor y el proceso que llevó a cabo para poder escribir su libro resulta interesante al momento de leer una obra. Por ello, hemos entrevistado a David Gómez, autor de El eco.





 ¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

Mis motivos se parecen mucho a los de tantos otros. Como aficionado a la lectura que soy, siempre he sentido esa necesidad de crear algo similar a las obras que más me han marcado. La inspiración para esta historia en concreto me vino en el tren hará unos dos años -por alguna razón, casi todas mis historias empiezan o acaban en un tren-. Recuerdo que se me ocurrieron algunas buenas ideas que olvidé al segundo por culpa de mi mala costumbre de no apuntarlas, pero el impulso de escribir no me abandonó. Pronto esa indefinición fue tomando forma, surgieron los personajes y supe que tenía que vertebrar la trama en torno a temas como la nostalgia y la muerte.

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

Cada vez que se habla del eco en la novela es haciendo alusión al pasado. Unas veces este eco es una melodía placentera y otras un ruido que preferirías no oír nunca.

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

Tardé más a planificarla que a escribirla. Siempre hago un guión con las descripciones y diálogos clave de cada capítulo, aunque también me gusta salir un poco del territorio marcado: a veces hay que dejar que la historia hable por sí misma. Cuando tenía un bloqueo a menudo bastaba con darme un paseo rápido para inspirarme. Una de las ventajas de ambientar la novela en la ciudad donde vivo. Debo decir, sin embargo, que quien busque un retrato fiel de Orihuela va a llevarse una decepción, porque suelo inventar y cambiar a mi conveniencia.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

Una novela melancólica, un tanto amarga y con cierta malicia. Creo que al leer la sinopsis te haces una idea general bastante precisa de lo que va a ser.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

Es una historia nostálgica que además reflexiona sobre la nostalgia, no solo de la que actúa como un bálsamo en determinados circunstancias, sino también de otra más dañina, la que te hace caer en la trampa de creer todo lo bueno ha quedado atrás. No sé si es algo positivo, pero siento que está bien que no haya moralejas ni lecciones de vida más allá de no obsesionarse con el pasado y vivir el presente. Ahora mismo cuento con más preguntas que respuestas y ponerme aleccionador sería deshonesto por mi parte.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

Me gusta Petra, aunque es más un símbolo a lo largo de la historia que un personaje con entidad propia. Los otros tres tienen más capas y zonas grises, además de un mayor desarrollo. Cuando empieza la historia están en medio de un viaje que no necesariamente les conducirá a buen puerto.

¿Cómo describirías tu estilo?

Intento contar las cosas de forma simple y clara. Prefiero no abusar de adjetivos ni de adverbios. Por lo demás, escribo de forma bastante intuitiva. Me gusta usar el paisaje como catalizador de las emociones de los personajes y sugerir a mostrar en la medida de lo posible. Los recuerdos significan mucho para el protagonista, por eso cuando traslado la acción al pasado me recreo más en los detalles. Te dará la sensación de que la trama no avanza y eso es, en parte, lo que quiero transmitir.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

Los últimos capítulos. Mucho antes de empezar a escribir ya tenía en mente el final. Ocurre un giro, una ruptura importante del tono. Era consciente de que si no hacía justicia al momento quedaría como algo gratuito y fuera de lugar. No es una novela de misterio pero contiene algunos detalles, escenas premonitorias que el lector más avispado sabrá captar y enlazar con la resolución. También me preocupaba no saber reflejar con acierto los sentimientos del protagonista, ya que narro una situación del todo desconocida para mí. Al final decidí dar pinceladas y jugar con la ambigüedad.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?

Nadie ha tenido la oportunidad de leerlo todavía.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

Muy gratificante el trato y la atención que me han dispensado. Me han dado total libertad creativa, que es lo que quería, y se han mostrado rápidos y eficientes en todo momento.













Pensamos que conocer al autor y el proceso que llevó a cabo para poder escribir su libro resulta interesante al momento de leer una obra. Por ello, hemos entrevistado a Juan Luis Monedero, autor de Mínima verosimilitud.



¿Cuándo y por qué decides crear tu libro?

No soy historiador ni poseo conocimientos profundos acerca de historia, pero siempre me ha gustado esa temática en literatura. Abundan, bien lo sé, las novelas situadas en otras épocas que se reflejan de modo más o menos fidedigno en los textos, pero no son tan frecuentes las narraciones cortas. Yo siempre me he dedicado al relato breve y la verdad es que tenía escritos varios cuentos de ambientación histórica que había incluido en diferentes números de la revista literaria «El despertar de los muertos» (www.eldespertardelosmuertos.es). Algunos de ellos lograron en su día buena acogida entre los lectores. Como también tenía la idea para unos cuantos más, aún sin escribir, me pareció oportuno agrupar mis preferidos de entre los antiguos y añadir los nuevos hasta completar este volumen.


¿Por qué elegiste llamar de esa manera a tu colección de relatos?

Me pareció un buen título dado que las historias son todas de ficción, carentes de ningún rigor histórico. La ambientación en uno u otro periodo surgió como necesaria durante la redacción de cada cuento, como parte del paisaje y del ambiente, pero también como elemento narrativo, ya que consideré que existía un vínculo necesario entre la historia que deseaba narrar y la época y circunstancias en que debía desarrollarse. Por otra parte, soy consciente de que la historia es voluble y manipulable. Más allá de la idea generalizada de que el vencedor es quien la escribe, inventando y rellenando huecos o mutilando lo que se considera inconveniente, la historia y la historiografía poseen vida propia y van alterándose en función de los deseos de quienes la estudian y redactan, así como según la percepción que cada cual, y las sociedades en su conjunto, adquieren del pasado. No en vano, muchas novelas históricas que describen sucesos verídicos son incapaces de evitar asignar a sus personajes sentimientos o percepciones contemporáneos. Más allá de que ello permita conectar mejor con el público, me parece claro que muchas veces los autores no somos conscientes de que el rigor pretendido se pierde al asignar a los protagonistas ideas modernas acerca de religión, libertad, afectividad, sexualidad o todo tipo de motivaciones y pensamientos anacrónicos. Tampoco se me escapa que en la historia de cada pueblo abundan las leyendas, los personajes falseados, si no inventados, y las situaciones debidamente adornadas, sean batallas o vergüenzas propias y ajenas. Así en la historia de nuestro país, tan maltratada por unos y otros, la visión ha ido cambiando siglo tras siglo, pero nunca se ha despegado del todo de los orígenes fabulosos o los bulos regionalistas. No se explica de otro modo el éxito secular de las invenciones de Annio da Viterbo que tanto halagaron a nuestros antepasados.
También la imagen de portada pretende explorar ese sentido de lo fabuloso e irreal. Yo deseaba una ilustración que reflejara seres imposibles de los bestiarios medievales y renacentistas. Por ello, al conocer los grabados de Ulisse Aldrovandi para su Monstruorum historia, me pareció oportuno incluir algunos de sus monstruos como presentadores de mi libro.
La mínima verosimilitud de los relatos no implica, sin embargo, que no se intente dar una coherencia interna a cada cuento ni que el contenido no pretenda ser plausible, por más que completamente falso.

 ¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu libro?

Es difícil calcularlo. Al ser una colección de relatos elaborados a lo largo de varios años, no recuerdo con exactitud el tiempo dedicado a documentar cada uno de ellos. La ambientación no es rigurosa. Igual que, en muchos casos, no queda determinado con precisión el momento histórico en que suceden. En ocasiones sí se mencionan personajes reales, que concretan la cronología, pero ninguno es actor principal en el relato, por más que su presencia pueda llegar a marcarlo. En todo caso, la documentación solo pretende dar mayor credibilidad al relato imposible, de modo que, si uno coloca la lupa sobre cada uno de los cuentos, se nota que es solo superficial, sin alcanzar mucho detalle. Imprescindible, igualmente, para que el relato se sostenga. Si escribes relatos de ficción con personajes imaginarios tampoco tiene sentido empacharse de la fiebre de rigor historicista que puede parecer adecuada para una novela realista.


Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

Ahora que se estila tanto aquello de usar «palabras clave», que parecen concretar y definir y tan solo ayudan a esos buscadores de Internet que usan la fuerza bruta de los ordenadores junto con algoritmos matemáticos, me siento tentado de escribir una breve lista con términos identificativos, algo así como «imaginación, humor, inteligencia, emoción, humanismo», pero creo que no es posible encuadrar cada relato con una o dos palabras. Diría, por ser menos concreto y al tiempo más preciso, que mi libro es una broma amable que pretende hacer pensar, quizá sorprender a veces, sin dejar de entretener, que es, después de todas las profundidades que uno quiera otorgar a sus palabras, el objetivo último de cualquier texto literario y, por supuesto, esta colección de relatos lleva por bandera. ¡Ojalá lo haya conseguido!


¿En qué ingrediente reside la fuerza de estas historias?

Yo diría que en la humanidad de sus personajes. Se trata de distintas épocas y situaciones. Pero creo que, en todas ellas, se puede reconocer el espíritu de los seres humanos que se ven sometidos a diferentes circunstancias y experiencias e identificarse con muchos de ellos o considerar que individuos semejantes pudieron haber existido y los reconoceríamos, incluso con repugnancia o desapego, como miembros de nuestra especie. En ese sentido, las emociones, el humor o las dudas son actuales y así deben sentirse, aunque se presenten en otras épocas y con diferentes protagonistas.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

Me confieso incapaz de tomar partido por ninguno de ellos. A todos, incluso a los más patéticos o desagradables, les tengo cierto cariño. No obstante, hay algunos por los que siento debilidad. Voy a señalar tres que, por diferentes razones, me generan simpatía. Y me doy cuenta de que todos ellos aparecen en los únicos relatos en que se menciona como factor fundamental el color de la piel. Creo que es casualidad, aunque quizá sea el tema el que dio lugar a tres personajes que me gustan especialmente. El primero es el despreciable protagonista de El lunar, Blacksmith con su negro corazón y su fachada de meapilas que se cree una suerte de Job puesto a prueba. El segundo el irlandés Fitzgerald quien, siendo el más limitado intelectualmente entre los protagonistas de ¿Cómo estás moreno?, es el único que se siente capaz de asimilar con naturalidad la extravagante situación que se le presenta y mantener la flema británica que los verdaderos ingleses pierden. Por último, por la emotividad del personaje y la capacidad de sacrificio que demuestra, me quedó con Mariam, la mamá de La salvación, capaz de todo para dar una vida mejor a su hija. Un cuarto personaje al que quiero referirme es el niño de Sacos, con su visión ingenua y alegre de la guerra en la que participó el abuelo.

¿Cómo describirías tu estilo?

Al hablar de uno mismo, siempre resulta difícil no caer en la grandilocuencia, la falsa modestia o la absoluta sinceridad, que no objetividad. Pretendiendo estar más cerca de lo último que de lo primero, diría que, en general, el estilo es ágil y cercano. Pero eso no evita que, en ocasiones, me dedique a divagar, o haga que los pensamientos de los personajes divaguen. Quizá por eso, a veces, las frases se alargan más de lo razonable. De todos modos, me parece que los relatos son lo bastante breves como para que el ritmo se mantenga. A ello, creo yo, ayuda también el punto de ironía que acompaña siempre los textos. En otras ocasiones, y no digo que pretenda evitarlo, puedo parecer moralizante, pero, como ya he indicado, me gustaría que los relatos fueran sugerentes e hicieran pensar, además de divertir al lector. No creo que la lectura sea difícil ni mis términos o expresiones complicados de seguir. Me gusta suponer que hay frescura en ellos y el lector puede disfrutar con cada página. Espero que haya muchos que tengan ocasión de manifestarme su opinión al respecto. Creo que lo relatos son realmente interesantes.


¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

Podría decir que todas. O ninguna. Porque escribir siempre supone un esfuerzo de voluntad y una disciplina. Los textos no se escriben solos ni la mente es siempre rápida al convertir en palabras ideas que, como un fogonazo, parecen simples en el pensamiento. En mi caso, casi siempre tengo el argumento principal en la cabeza antes de iniciar la escritura, final incluido. Pero el diablo está en los detalles y, cuando empiezas a poner negro sobre blanco, surgen giros inesperados, nuevas imágenes que se mezclan con las anteriores e ideas que requieren ser escritas de un modo determinado y diferente al que te planteaste desde un inicio. Entonces el esfuerzo es aún mayor, como en cualquier alumbramiento en que una criatura nace a la vida. Pero, al poner el punto y final, si quedas satisfecho con lo escrito y decides no seguir cambiando el texto dando por bueno el parto, el resultado merece todos los esfuerzos invertidos. Tu pequeño te proporciona una alegría momentánea e intensa que deseas poder transmitir y ver reflejada en cualquier lector que se acerque a tu obra. Espero que el lector pueda disfrutar cada página de este libro. Yo, cuando menos, estoy orgulloso del resultado.
En otro orden de cosas, diría que también la brevísima dedicatoria supuso para mí un soberano esfuerzo de síntesis, porque quería reflejar en ella todo mi cariño sin dejar de resultar sugerente. Confío en haberlo conseguido.


¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?

Aparte de mí, solo la gente de Adarve. Quizá Luis Folgado, cuando me pidió textos para escoger qué libro publicar bajo ese sello. Después, completo, solo lo ha leído mi mujer. Por partes, como ya he indicado, varios de los cuentos ya habían sido leídos por unas cuantas decenas de lectores, muchos de ellos amigos, que tuvieron a bien comentarme sus impresiones de los textos de la revista donde aparecieron. Los nuevos pretendían ser una sorpresa para ellos, mis lectores de tiempo atrás, igual que el conjunto lo será para quienes se sientan atraídos por esta colección sin conocerla. Tanto los primeros cuentos como los últimos, eso sí, han sido revisados y repasados por la editorial y por mí antes de salir a la luz. Quiero creer que el resultado merece la pena.


¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

A algunos miembros del equipo ya los conocía antes de Mínima verosimilitud. En conjunto debo señalar la profesionalidad en el trabajo, así como la colaboración brindada en cada momento del proyecto. Falta que la difusión del libro ayude a dar lustre y sentido a nuestro común esfuerzo.













Pensamos que conocer al autor y el proceso que llevó a cabo para poder escribir su libro resulta interesante al momento de leer una obra. Por ello, hemos entrevistado a Carlos Goñi, autor de Anónimos.




¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

Lo cuento en los agradecimientos del libro. Soy una persona muy inquieta a la que le gusta plantearse retos nuevos. Siempre he sido un lector voraz y cuando mi cuñado me “retó” a escribir una novela, no lo pensé dos veces.

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

El concepto del anonimato creo que juega con dos planos de la novela. Por un lado, el anonimato típico del mundo de los servicios de información que se mueven entre los claroscuros y que renuncian en parte a su identidad. Por otro lado, el anonimato de los olvidados o, incluso, condenados por la Historia.


¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

Siempre me ha interesado la Guerra Civil, que sigue siendo un periodo definitorio de lo que somos como país, así que puede decirse que de manera inconsciente he estado reuniendo datos sobre este periodo. En los últimos años me he interesado especialmente por la historia del nacionalismo vasco. De ahí que en la novela la participación de este en la guerra sea fundamental.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

En el plano histórico, las confusas relaciones del nacionalismo vasco con la República. En un plano más profundo, los conflictos de los personajes: de Agustín con la guerra y su papel en ella, y de Julián respecto a un entorno que ha decidido sumir en el ostracismo a una persona por la que siente mucho afecto. Creo que en líneas generales el conflicto entorno v/s conciencia es uno de los nervios de esta novela.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

Por el papel protagonista yo diría que Julián. Es un personaje que premia la verdad y la conciencia por encima de todo lo que le lleva en muchos pasajes a aborrecer el pragmatismo. Ese punto idealista en una época cínica me parece un rasgo atractivo. Tiene un contrapunto, una especie de antihéroe, en la figura de su hermano que subraya estos aspectos. No obstante, también Sofía me parece fundamental. Su determinación y su superación de las adversidades que llenan su vida es central.


¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

La parte histórica me pareció la más compleja. No sólo porque quería ser riguroso sino también porque la escritura en primera persona y la existencia de monólogos interiores me resultaron difíciles.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?

Varios editores lo valoraron muy positivamente pero he descubierto que el mercado editorial en España, sobre todo en el caso de escritores inéditos, es un territorio hostil. Por fortuna desde la Editorial Adarve pasaron de la valoración positiva a la apuesta decidida por mi novela.
 También lo leyeron personas de mi entorno familiar y social que me animaron a publicarlo.
 La parte histórica, como también cuento en los agradecimientos, contó con la revisión del catedrático Santiago de Pablo, especialista en nacionalismo vasco, que me ayudó a afinar en este sentido.












Pensamos que conocer al autor y el proceso que llevó a cabo para poder escribir su libro resulta interesante al momento de leer una obra. Por ello, hemos entrevistado a Óscar Millán, autor de La caricia de la medusa.



¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

La verdad es que me vino del cielo, por decirlo así (bueno, realmente me vino del mar, como veréis.) Llevaba un tiempo con eso del “síndrome de la página en blanco”. Estaba dando lugar últimamente a creaciones en general bastante cortas, como micro-todo: microrrelatos, microcuentos, micropoemas, haikus… Me faltaba constancia. Y de repente un elemento imprevisto apareció y me sirvió de inspiración. El verano pasado, nadando en una playa del Mediterráneo, me picó (me rozó, me agarró… no sabría definirlo, fue una sensación muy extraña) una medusa. Nunca me había pasado eso en la vida, y tampoco fue tan tremendo, pero algo debió impactarme por dentro, puesto que a partir de ese momento la idea surgió casi instantáneamente. Aquel pequeño ser me sacó un libro nuevo entero de las entrañas.  Fijaos: la medusa fue mi musa.

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

El título fue casi lo primero que apareció. Empecé a escribir con bastante fluidez, y aquello duraba, y veía que iba a nacer algo de verdad esta vez. Son decenas, posiblemente, las historias que he empezado, entre ellas novelas, y que no han llegado nunca a completarse ni ya lo harán jamás. Esta vez noté que la historia estaba viva de verdad, me estaba reclamando y no me iba a fallar, así que tampoco yo a ella. No sé si elegí llamarla así o lo “leí” en mí. Creo que tampoco tenía muchas opciones. Una medusa había sido la desencadenante de mi enorme, intenso y continuo proceso creativo. Se veía claramente que ese era su nombre. La medusa tenía que aparecer en el título. Me gustaba ese aire marino, y lo veía poético. “El roce de la medusa” hubiera sido pobre, faltaría algo. “La caricia de la medusa” tenía mucho más juego.  

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

No es este un tipo de novela que necesite de un proceso de investigación. Pocas consultas han bastado para sustentarla. Es una novela casi juvenil, aunque, como jóvenes, ya seamos lo que toda la vida se han llamado adultos. Y es casi una novela de amor. Pero digo casi porque ni es una novela erótica ni es una historia de amor en el sentido tradicional. Creo que aporta realidades y puntos de vista que apenas se han podido ver reflejados en la literatura hasta ahora. Siempre puede haber a quien no le diga nada, por supuesto. En cualquier caso es una historia que sale de dentro. Podría decir que he tardado treinta años en reunir los datos y la información necesaria para escribirla. Además, para hacerlo he necesitado vivir más de media vida en Mallorca.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

Esto no es una novela histórica, ni sé si me gustaría hacerla. Sí que refleja, sin embargo, la actualidad. Hay detalles de la actualidad palmesana, mallorquina, española y hasta europea. Se parece bastante a una novela de amor, pero no lo es del todo. No es tampoco una novela humorística pero hay humor en ella. También hay algún suceso traumático ahí porque pretende, a su vez, ser realista. Creo que es una buena novela, literariamente hablando. Habla de juventud, sobre todo, sus protagonistas son jóvenes. Pero se puede entender a cualquier edad. Habla de valores. Digo que no es una historia de amor porque en ella tan importantes o más que las relaciones amorosas son las relaciones de amistad que se dan, tanto entre los tres personajes masculinos, Daniel, Andrés y Hugo, como entre las chicas, Marta y Marisa. Pueden ser envidiables algunas de las relaciones que aparecen en la historia, pero sé que son perfectamente posibles. Eso es lo más bonito.
 
¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

En una combinación entre vulnerabilidad humana y amor protector diría yo. Uno de los personajes se ve muy herido por dentro, en un momento dado, y otro de ellos, inesperadamente , va a convertirse en su auténtico apoyo. Amar es cuidar, nos enseña.


¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

A mí me gusta mucho Marta. Creo que es el personaje que tiene las cosas más claras, incluso más que yo mismo. Tiene algo de líder, de héroe solitario. Es independiente. Es libre de verdad, y sin embargo es una chica normal y corriente. Creo que es un personaje muy interesante. Atraviesa etapas. Curiosamente, también es impredecible.

¿Cómo describirías tu estilo?

Siempre he sido muy directo escribiendo. Intento ser natural, creo que es lo que conviene, lo que toca. Uso lenguaje coloquial. No me complico la vida, aunque aún así doy lo mejor de mí mismo siempre. Mi estilo puede acercarse a lo poético ya que lo que más produzco es poesía, realmente, desde niño. Hay quien dice que lo mío es muy visual, que se puede ver en imágenes lo que escribo, normalmente. Eso les gusta. A mí también. Supongo que esta época nos hace así. Cosas de la revolución tecnológica.


¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

El final. Decidir cuándo acaba la historia y por qué. Si debe acabar así o no. Si eso es o no el final ya.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?

Óscar Benito y Miguel Ángel, mis dos prologuistas, fueron los primeros que leyeron este libro. Tal y como cuentan en el prólogo y en el prefacio, respectivamente, la suya fue una buena impresión. Óscar Benito cuenta que esta historia encaja muy bien en mi trayectoria como creador, y a Miguel Ángel le parece muy interesante mi novela por todo el análisis que en ella se hace de lo que son las relaciones de pareja. Por lo que sé, a ambos les enganchó la historia, según la iban leyendo, y no pudieron dejarla hasta el final (y eso que son gente muy ocupada). Esto ya me dice cosas muy buenas.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

Cuando hay una buena comunicación y te sientes tenido en cuenta a la hora de elegir algunos elementos que formarán parte de lo que será tu libro, la sensación es buena. Parece como si tú también formases parte de ese equipo (y quién sabe, en el fondo eres el más tirano de todos, el más perfeccionista… jejejé). Por ahora está siendo una experiencia muy grata. A ver si hay suerte y  mi libro llega a todos los hogares del mundo. O al menos a los buenos.






Pensamos que conocer al autor y el proceso que llevó a cabo para poder escribir su libro resulta interesante al momento de leer una obra. Por ello, hemos entrevistado a Mauro Carrasco, autor de El llanto del vampiro.


¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

Siempre he sido un adepto a la lectura, en especial de relatos de terror y fantásticos, todos esos mundos plasmados por escritores me fascinaban y así mismo yo tenía la facilidad de crear mis propias narraciones, por ello creaba mis propias historias, aunque en un principio me las guardaba o se las contaba solo a las personas más cercanas a mí, pero eso cambió cuando tuve que elegir carrera pues, teniendo en cuenta mis talentos, opté por los estudios que más se acomodaran a ellos, una vez concluidos intenté hacerme de un buen trabajo, sin suerte alguna, así que conseguí algunas asesorías y comencé a escribir mis propios escritos, los cuales no tuvieron el éxito que deseaba, hasta que saqué a la luz un texto que había comenzado durante la carrera: El Llanto del Vampiro.   

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

En cierta forma fue un impulso, pero también es porque en mi percepción los vampiros son seres siniestros que habitan en la oscuridad, objeto de leyendas y misticismo, no los imagino llorando, por ello quise darle a mi obra un título que fuera tan gentil como extraño, al tiempo que atractivo.

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

Como dije anteriormente, este proyecto lo empecé desde la carrera, pero solo era una pequeña narración de apenas veinte hojas, con el tiempo aprendí varias cosas, continué con otros proyectos, pero en el 2016, a partir de septiembre, comencé a trabajarlo. Cuando tenía una duda rápidamente la aclaraba investigando, pasé los siguientes meses arreglando, revisando, estudiando exhaustivamente y pude terminarlo a mediados de diciembre. Fue la primera vez que trabajaba tan rápido, la idea la tenía tan clara que fue sencillo, a fin de cuentas, toda la historia estaba en mi cabeza desde hace años, pero en solo tres meses pude mejorarla como nunca había soñado, así que su desarrollo fue rápido, pero su planificación realmente tendría más de diez años.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

Supongo que les extendería la invitación a leer una novela que cuenta la historia de vampiros, pero como jamás los vieron antes, pues por lo general solo se explota a los nosferatus, pero este mundo es muy amplio, en cada país existen sus leyendas y en esta obra podemos disfrutar de la presencia de otros que por lo general son ignorados, sin abandonar los gustos naturales de esta lectura.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

Siempre he pensado que se pueden contar las mismas historias una y otra vez, en especial aquellas que nos gustan mucho, pero al hacerlo hay que darles un toque personal para que no aburran, por ello El llanto del Vampiro es especial, decidí retomar el aire clásico del vampiro, como un ser sobrenatural peligroso, no limitado por la lógica humana, un ser malvado pero envuelto en su propio mundo, y es en esto último en donde le doy más fuerza. Ahora quieren humanizar o hacer más cercano a nosotros a este tipo de seres, yo decidí indagar en cómo sería el mundo visto desde sus ojos, seres inmortales, libres de nuestra moral, atrapados en una forma fija (a veces), capaces de soportar el largo paso de los años sin envejecer. Provienen de nosotros, sí, pero atrapados en una maldición que les confiere ciertos dones, y en esta historia solo se rasguña la superficie de todo ese entorno maquiavélico, así que veo en mi trabajo una propuesta que, aunque cuenta con el aire tradicional, también está adaptado a nuestra época al adentrarnos en estos entornos que es algo que gusta mucho hoy, saber más de esos personajes que nos fascinan.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

Caray, esa es una respuesta difícil porque me encantaron todos mis personajes, pero entre los que más resaltan a mi gusto son Guiles, el gran maestro y el vampiro más poderoso visto en la historia, para mí el perfecto ejemplo de un señor de la noche, elegante y poderoso; por otro lado, Yan también me gustó pues creé en él a un villano bastante sólido, de esos que no puedes dejar de odiar, está hecho para eso, y el mismo Duncan, quien es un protagonista fuerte, pues no se rinde, aunque tiene debilidades muy marcadas frente a otros, además lo doté de un espíritu inquebrantable a pesar de la adversidad, aunque también tiene el detalle que lo vuelve imperfecto, lo cual se nota durante la historia al verse atrapado por la forma de vida de los vampiros y todos los deseos que giran en ese entorno, son estos tres los que me gustan más.

¿Cómo describirías tu estilo?

Al escribir siempre he tratado de ser sencillo y conciso en mis ideas, manejándolas para que fueran atractivas al lector, pero con esta historia en particular debo admitir que tenía cierta emoción especial al escribirla, por lo cual realcé las palabras, estaba muy inspirado y concentrado. Al final me encantó el resultado, pero debo aclarar que aún estoy aprendiendo así que mi estilo podría cambiar, no estoy peleado con el cambio.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

No hubo una parte en especial, siempre he tenido esta facilidad para escribir, y como ya mencioné, me encontraba muy inspirado, pero debo señalar que en ciertas partes tuve que detenerme para buscar información del lugar y ubicarme bien en los momentos históricos. Por otro lado, el final tampoco fue muy sencillo, pero tardé poco en sacar la idea que me convenciera para cerrar la obra como se merece.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?

Para asesorarme fui al foro artístico Cosain cuyo director, Agustín Rodríguez, fue quien me ayudo bastante como maestro y amigo, también me apoyó con esta cuestión un reportero de nombre Juan Nava, también buen amigo. Lo leyeron para darme sus críticas y en ambos casos sus opiniones fueron agradables, estaban a gusto con la historia y narrativa, me señalaron algunos detalles que fueron corregidos o explicados en su momento, pero en general tuvieron una buena impresión de la historia, incluso esperan saber con qué continuará.

 ¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?


La verdad estuve buscando por varios lados, en editoriales de mi país, respondiendo convocatorias y por desgracia los resultados no fueron para nada agradables, tenía cierta cautela con Adarve, pero al final me animé a enviar la obra, siendo este un gran acierto, pues hasta ahora se han manejado con profesionalismo y buena disposición, detalle que agradezco bastante, ha sido muy fácil el diálogo a pesar de la distancia e incluso pude notar detalles que no había visto en mi obra, así que con seguridad mandaré otros trabajos más adelante, estoy muy agradecido con ellos.