Creemos que conocer al autor y su proceso de escritura es fundamental para comprender la obra. Por ello, en esta ocasión hemos entrevistado a Gustavo Marcelo Farías, autor de  En busca de mi otro yo



¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

Esto de hacer un libro ya lo tenía en mente. No sabía de qué se iba a tratar, ni tampoco si sería un ensayo o ficción. Al principio no lo tenía bien claro pero si de escribir, de decir algo, de poder comunicar lo que uno piensa, siente o anhela.
Estando en la facultad, luego de entregar un trabajo práctico el profesor de textos de filosofía antigua me decía o, mejor dicho me preguntó si me gustaba escribir, en el que le contesté; “podría ser”.
También recuerdo cursando lenguas clásicas, en la facultad, especialmente “Griego”. Las obras clásicas me despertaron mucha motivación y me cautivaron como, a través de los mitos, justificaban el comportamiento de los seres humanos.
El mismo Freud, si observamos se nota en todas sus teorías, que remite a la literatura clásica. Es innegable que se identificaba con esos personajes.
Cuando leía a Sócrates en boca de Platón, la sutileza de decir muchas cosas con metáforas, con alegoría, me atrapaban y empezaba a descubrir lo que los mensajes llevaban implícitos.
También recuerdo, que una vez por semana nos juntábamos con un profesor a discutir cierto tema. Yo siempre le hablaba; “una posibilidad sería tal cosa”. Él siempre me contestaba; “Gustavo, eso es literatura, tú tienes que fundamentar con argumento lo que estamos discutiendo”.
Llegando a fin de año del año 2015, me di cuenta que tenía que hacer un libro, ya que tenía ganas de decir algo pero en bocas de personajes. Me acordaba del profesor que nos daba Filosofía de la Historia en la facultad, y me dije; “si Gustavo, eso debe ser literatura como el profesor me decía”.
De esa forma nació mi primera novela: “Scribere Humanum est”. Y al poco tiempo surge “En busca de mi otro Yo” que no estaba en mi planes.

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

Si bien esta fue mi segunda novela, el título nace porque en la primera no encontraba un título que ponerle, entonces en esta cuando iba a mitad de la historia empecé a escuchar a los personajes cuando la leía. Y un día llegando al final, prestando mejor oído a los diálogos de los personajes, surgió el título de esta obra.
El hombre cree conocerse y desconoce quién es. Por eso los griegos, a quien le debemos nuestros pensamientos, ya nos los decían, inscripto en el templo de Apolo: “γνῶθι σεαυτόν”, “conócete a ti mismo”. Y esto es lo que nos cuesta. No nos conocemos entonces no podemos dominarnos ergo nos enfermamos y no podemos ser libre de las consecuencias.

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

Pienso que uno no es consciente de lo que viene deseando muchas veces. En cambio, si somos consciente de querer expresar algo, de decir algo. Cuantas veces escuchamos frases como esta: “Si estuviera frente a una cámara de televisión diría esto”. Pero internamente nuestro proceso psíquico nos conduce a actuar de una determinada manera y nos movemos en un determinado sentido pero como le dije anteriormente al ser inconsciente, si se nos pregunta no sabemos porque actuamos de esa manera pero, si cuando empezamos a reflexionar podemos acercarnos y tal vez estar frente a una posibilidad.
Volviendo a lo que usted me pregunta, si bien no se en tiempo cuanto pero, hubo un detonante, que eso si le puedo decir, que sería eso la causa.

¿Y nos podría decir cual fue ese detonante?

Claro, sí. Fui a un concierto de José Luis Perales y ahí se me despertó muchas emociones. A la semana de ese recital se me ocurrió la idea de escribir una historia. Como le dije al comienzo no estaba en mi mente esta novela, ni ninguna otra en ese año.

¿Y por qué esa historia?

Porque la palabra tiene un peso impresionante. Algo así como una palabra puede condicionar a la persona hasta producir mucho daño.
La mayoría de las actividades en el hombre que se desarrolla en conjunto en una sociedad, está involucrada la palabra. Si bien la palabra es necesaria para la comunicación pero al no ser neutra, el hombre puede usarla apartándose de su finalidad.
Contrario a la palabra está los afectos, la compasión, la compresión, la empatía. Por eso muchas veces es mejor antes que dar un consejo o argumentos, que les puede producir algún daño al que esté sufriendo, es mejor ayudarlo a través de la compasión y que se sienta comprendido.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías? 

Perseverancia. Cuando uno tiene una meta que no la abandone y saber que hay que sortear muchos obstáculos y mientras la meta es más significativa mayor son los obstáculos.
Escuchar a tu interior. Todos tenemos algo que decir y aprender de otros.
Para salir por ejemplo de cualquier enfermedad, especialmente una enfermedad psíquica, solo se logra con la ayuda de otros, de otra persona. Solo con el apoyo y los afectos se pueden hacer y lograr cosas impensables.
Discúlpeme que me extendí a la pregunta, ¿Puedo continuar?

Claro, sí, adelante.

¡Bien gracias! Continuemos; en la actualidad muchas veces, tenemos muchos deseos y nos bombardean constantemente con impresiones que afectan a esos deseos aún más. Nos hacen más intensos a ellos pero a cuesta de otras necesidades. Por ejemplo, el hombre al ser un ser insaciable y continuamente estar estimulando esos apetitos, esa sensación de insatisfecho, nos aparta de otras cosas no permitiéndonos a detenernos a reflexionar.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

Bueno algo ya he comentado. La necesidad del hombre de ser escuchado, de ser comprendido, de ser querido. Y al no llegar a eso muchas veces, dependiendo de la personalidad, de la historia de vida, se produce un desequilibrio psíquico y ese desequilibrio como somos una unidad repercute en el organismo. Y esto a la vez al psiquismo. Por lo que podemos ver es un círculo vicioso.
De nuevo lo que ya se dijo; solo con la ayuda de alguien más podemos encontrar la felicidad, que en definitiva es la finalidad del hombre y por lo cual nos movemos.

¿Espera algo de los lectores?

Sí, claro, y mucho. Lograr un feedback con ellos. Escucharlo y que me digan lo que quieren expresar. Dialogar ya sea de la historia o propuestas.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

Todos son importantes. Cada uno tiene un papel y es indispensable a la obra. Esto se extrapola a la vida. Por eso es insustituible y no queremos que deje de ser lo que es.
Volviendo a la historia se es favorito por el solo hecho de mostrarnos, sus virtudes, sus miserias, sus necesidades, sus valores. Y lo que para un personaje es una necesidad para el otro puede ser un valor. En ese sentido hacen a la historia.
Se podría decir tener más relevancia para mí. Que es cierto, ya que me comparo  o me identifico con ese personaje y ahí si le podría decir que son: Juancale, por lo que nos puede enseñar, y José Luis Perales, por ser un personaje concreto, real que nos podemos identificar en la vida real.

¿Cómo describirías tu estilo?

¡Qué pregunta! No lo tengo definido, pero si podría decirle que al menos uno de los personajes tiene existencia real. En la novela anterior también aparece un personaje de existencia real como lo es también en la tercera novela escrita.

¿Por qué esa tendencia?

Es ficción, pero al tener un personaje existente en la vida real nos representa que lo que pasa en la ficción sucede también en la vida real. Por eso la literatura tiene mucha importancia para el hombre.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

 Lo único que puedo decir por ahora es que me sentí apoyado y escuchado en todas mis necesidades, como también asesorado.







La escritura es un proceso que no todos los escritores llevan de igual manera. En esta ocasión, César La Iglesia, autor de En las afueras, nos habla en esta entrevista acerca del génesis de su novela. 




¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

Todo empezó cuando acabé de realizar el Camino de Santiago hace unos cuantos años ya…Yo no me había propuesto de antemano escribir nada sobre él, pero al llegar a casa sufrí como una especie de “rapto” en el que no podía dejar de pensar en lo que había sucedido, lo que nos había pasado… y comencé a escribir una especie de diario que no me llenaba para nada. Así que una buena noche me levanté en plan arrebato y comencé a escribir una historia que creo, se había gestado en mí muchos años atrás, porque todos tenemos una historia que contar, ese es mi pensamiento…Y a caballo entre la gratitud al Camino y una especie de explosión interior seguí y seguí y ya no pude parar. Y de repente las piezas inconexas que andaban rondando mi memoria encontraron acomodo en esta historia…

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

Es curioso porque el título no es resultado de la novela sino al revés. Cuando me levanté a escribir aquella noche, fue el título lo que me impulsó a seguir, como el hilo del que tiras y empiezas a destejer.
Con la segunda novela que escribí me pasó igual. El título me viene como una abstracción de todas las capas de las que está compuesta la novela. Como una incubación de un ser diminuto que lo contiene todo, y no sé empezar sin él, puedo estar pensando años en algo y hasta que no se condensa en ese título, no empiezo, por raro que parezca.

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

La experiencia del Camino duró 13 días…escribirla dos años, pero creo que llevaba rumiando esta historia mucho más tiempo. Sólo tenía que encontrar la vía de comunicación, y como soy un poco “vaguete” tuve que coger carrerilla haciendo el Camino para ponerme a escribir. Pero para mí eso no es demasiado importante. Creo que cada cosa que se realiza tiene su propio tiempo y los que las hacemos sólo vamos detrás de él cumpliendo sus plazos, podríamos decir…Luego el tiempo no importa, en esto de escribir menos todavía.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

Creo que este libro es una mirada. El hecho de que sea un libro sobre un viaje en bicicleta le hace un poco especial, porque ahora vamos mucho más rápido y las miradas son muy fugaces. Yo les diría que se atreviesen a mirar a través de él, que pocas veces se puede acompañar a alguien y contemplar su vida sin ser visto, y creo que este “En las afueras” es lo que ofrece. Y por supuesto descubrir ese fenómeno tan pocas veces bien transmitido que es el Camino de Santiago. Ahí pasan cosas que en otros lugares no pasan, os lo aseguro. Como anécdota les contaría a mis lectores que los sucesos más rocambolescos que vayan a leer pasaron en la experiencia real y que aquello que parece más cotidiano tuve que echar mano de la imaginación…

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

La mezcla entre recuerdos y experiencias, las conexiones que cada lector irá descubriendo, la posibilidad de adentrarse en un mundo desconocido y transitarlo junto a sus protagonistas, la capacidad de redención que transpira esta historia, vivir caminando (o pedaleando en este caso) sin más y todo lo que desencadena la aventura de vivir.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

A cada uno le tengo cariño por algo. Todos son imprescindibles para entender a los demás. No sé, de los principales Antonio (el caballero de la armadura oxidada) es el que más sabe y más esconde, tiene su atractivo, y Mario, el protagonista, es el canal de comunicación, la caja de resonancia de una historia que lo atraviesa… Y luego está el hermano pequeño, que representa bastante bien lo que es el hombre de hoy en día. Porque aviso que esta es una novela sobre hombres, género masculino, que en estos tiempos considero un tema muy interesante: analizar la transformación que estamos sufriendo en el amplio sentido de la palabra.  Por otra parte, escribir te permite curar lo que no funciona en la repetición de los días y eso está también representado por los personajes secundarios, que tienen un valor de ayuda, como “guardianes del Camino” que te van guiando…

¿Cómo describirías tu estilo?

Diría que mi estilo es reposado, con frases largas, y diálogos muy realistas. Me gusta dar mucho margen al lector a que vaya pensando la historia que hay detrás de la fachada que el lenguaje formal construye. Como dice otro amigo mío escritor (y me gusta mucho) soy un escritor “alusivo y elusivo”. Y soy un amante de la música y creo que eso, de algún modo también está ahí.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

Lo complicado fue abandonar la historia, decir “ya está” y poder seguir adelante. Mi mujer lo sufrió y la verdad es que no fui muy consciente de ello hasta mucho después. Tengo con el tiempo la sensación de que no fue tan complicado, pero sí que lo fue. Te absorbe hasta límites que no he vuelto a encontrar… hasta la segunda novela. Me propuse linealidad en su creación y en la escritura, no volver atrás a retocar hasta el final. Entendí que era una manera de transmitir mejor lo que es hacer el camino de Santiago y eso fue un reto difícil, sí…

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?
Mi mujer y un amigo poeta. A mi mujer Nieves le iba pasando hojas sueltas y “rayujadas” cada día y creo que estuvo a punto de llamar a los loqueros en más de una ocasión. Tiempo después fue a mi amigo y gran poeta Ángel Sobreviela, al que le tocó bailar con ella. Lo primero que me dijo es que eso no parecía o no era una primera novela…y lo demás lo guardo en mi corazón, como muchas de las cosas que Nieves también me ha dicho.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

El pasado octubre del 2017 fuimos mi mujer y yo a conocer en persona a los integrantes de esta editorial. No teníamos muy claro si íbamos a publicar con ellos, pero desde el primer momento sentimos que la comunicación era sincera y que su trabajo también. Pilar es una persona que transmite cercanía y complicidad. Luis, el editor, nos pareció una persona muy rica con la que me gustaría conversar en los próximos días sobre literatura, sobre mi libro, hablar más con él…Y con las personas que he mantenido contacto a través del ordenador, diría que Andrea me ha transmitido profesionalidad y diligencia; mucha seguridad sobre el trabajo de corrección y maquetación. Jorge, el ilustrador, flexibilidad y alegría. Creo que hemos recogido parte importante de lo que la novel encierra. Y por último, estoy comenzando a tratar con Alejandra y creo que tiene mucho trabajo conmigo para involucrarme en este mundo de las redes sociales y demás mundos virtuales... le pido paciencia y acompañamiento. La sensación es que son un equipo de trabajadores muy implicados y un editor que es un “buscador… A ver si le puedo dar algo de lo que busca.







Escribir una novela no es nada fácil. Escribir es un arte y solo algunos tienen el don. Es el caso de Jesús Greus, autor de Solo una sombra, a quien hemos entrevistado para que conozcáis mejor su obra y al autor. 


¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

Porque, aparte otros varios, tengo orígenes familiares extremeños. He visitado regularmente Extremadura durante toda mi vida. Tengo allí arraigos y recuerdos de vacaciones de infancia. De niños éramos enormemente felices sueltos por el campo, en contraste con nuestra monótona vida en Madrid. Suponía libertad, espacios abiertos, aire libre. En mi infancia, además, aquel campo extremeño era otro universo, lejos de la civilización. Ni siquiera estaba asfaltado el camino que nos comunicaba con el pueblo más próximo. Me he basado en recuerdos para recrearlo en esta novela. Es real, por ejemplo, que había un hombre que recorría los cortijos con una mula vendiendo género diverso y transmitiendo noticias.

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

La palabra sombra se repite varias veces en la novela. Además, el título, tomado de una declaración de Malcolm Lowry, encaja bien con el protagonista, cuya vida se desarrolla, en gran parte, entre las sombras de la noche.

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

Escribí cerca de trescientas páginas para una novela mucho más ambiciosa. El contenido de Sólo una sombra formaba parte de ese proyecto, diluido entre otros muchos personajes y acontecimientos. Aquel texto reposó varios años. Más adelante, decidí entresacar solo lo relativo al joven pastor, y escribir así una novela menos extensa. Utilicé un diccionario de castúo para comprobar palabras y modismos.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

Describe una España oscura. Admito que es una novela algo triste. A la vez, nos sumerge en un atractivo mundo de cortijos remotos, de brujas y costumbres ancestrales, de toros bravos en un campo aún no afectado por la mecanización actual. Extremadura, esa gran desconocida, era una región, aún en las décadas de 1950 y 1960, con una rica cultura propia que hoy se va perdiendo en parte con la modernidad.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?
Primero, en el drama de vidas marcadas por lamentables destinos. Después, acaso en las descripciones de ambientes y paisajes, y en los diálogos, que reflejan una idiosincrasia, una manera de vivir y de pensar. También, en un vocabulario esmerado.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

En primer lugar, Aguasanta, una mujer resuelta a todo por resolver el futuro de sus hijos. Y también Prisco, ese pobre chico medio lelo pero entrañable en su simpleza y buen corazón. Él sabe leer en la naturaleza: la vida no le ha enseñado otra cosa.

¿Cómo describirías tu estilo?
En este caso, el estilo se ajusta a una historia rural, sencilla, que puede insertarse en la tradición de ciertas obras de Ramón Sender y Delibes.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?
- En una novela todo es difícil de escribir. En general, se tarda más en concebirla que en escribirla. Lo más complejo es llegar a tener una idea clara de lo que se quiere hacer y de cómo se quiere contar. Una vez esta idea cuaja, lo demás es cuestión de disciplina y oficio.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?
Que yo recuerde, este libro sólo lo leyó un amigo chileno en Marrakech. No suelo dar a leer manuscritos no publicados, salvo que necesite asesoramiento.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

Es la primera vez que trabajamos juntos. Aún no tengo experiencia. Hasta ahora, bien.











Javier Samper, autor de Oscuras luces de septiembre, nos cuenta en esta entrevista acerca del génesis de su novela que verá la luz el próximo 12 de junio. Os invitamos a conocer más acerca de este nuevo autor y su novela que, de seguro, os sorprenderá.



¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?

Supongo que el hecho de querer crear mi novela no es diferente al de cualquier otra persona que se dedique o tenga ilusión por escribir. Dentro de ti, en tu mente, tienes la sensación de que un amplio mundo interior lleno de historias y personajes lucha por salir a flote. No sabes por qué, pero están en tu compleja cabecita. Y así, hasta que llega un momento en el que te sientas delante de un folio o una pantalla de ordenador y comienzas a darle forma y sentido. En el caso concreto de “Oscuras luces de septiembre”, la historia surgió de repente, como en una especie de juego. Recuerdo que fue en mitad de la cena de Nochebuena, creo recordar que en la del 2014. Mi familia ya sabía que yo escribía cuentos infantiles, y mi tía me sugirió hacer una novela algo más “seria”. Mi familia vive en Villena, -cenábamos allí- la ciudad donde transcurre la novela. Así que, entre unos y otros comenzamos a divagar sobre de qué podía ir, qué cosas podían salir, o cosas así. Conforme decíamos unas cosas y otras, mi cabeza se activó e hizo “click”. Ya había comenzado el proceso. En aquel momento lo vi claro y supe que aquella historia surgida de improviso iba a materializarse algún día en una novela, porque ya me había pasado igual con las historias infantiles que había escrito hasta ese momento. Otra cosa es que tuviera la fortuna años después de que la editorial Adarve apostara por ella y por mí. Hasta aquel momento, la novela partió simplemente con una motivación implícita en sí misma, darle sentido a lo que se estaba creando en mi mente y poder mostrársela a mi entorno más cercano.


¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?

El título de la obra no cuenta nada en concreto pero pone un poco en situación. La historia transcurre durante los días festivos de Moros y Cristianos de la ciudad de Villena, en Alicante. Dichos días transcurren en septiembre. Esos días la ciudad se engalana entre tribunas y arcos de luces en sus calles. El concepto de “Oscuras” viene a rematar la jugada. En la propia sinopsis ya se habla de que ha habido un asesinato. Con lo cual, ahí tienes el cóctel. Oscuras luces de septiembre, me pareció un título inquietante y misterioso.


¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?

Como ya he comentado, la idea nació prácticamente con el año 2015. De ahí, hasta que la acabé en 2017 pasaron muchas cosas, hubo mucha labor de investigación. El objetivo era hacer una novela a fuego lento, correcta, sin fallos y sin incongruencias; por eso, era necesario atar todos los cabos sueltos y asegurarse de que cada paso que daba escribiendo – y, en consecuencia, que los personajes daban- tuvieran lógica y no fueran arbitrarios. Yo soy maestro de profesión, con lo cual, no soy ni policía ni guardia civil. Y aunque tengo familiares que están integrados en la Fiesta, yo tampoco participo en los desfiles. Pero, lógicamente, tenía que conocer muchos aspectos de todo esto. Obviamente, tampoco soy asesino. Así que comencé a documentarme acerca de todo ello. Procesos, balística, etc. Afortunadamente, tengo amistades integradas en los desfiles y en los diferentes actos, así que también me fueron ayudando. De igual modo, tengo un conocido que es guardia civil y otro local y me fue resolviendo muchas dudas que me iban surgiendo. Facebook también me fue productivo. Por medio de la página de la policía local de Villena me resolvieron otras cuestiones más concretas del lugar en el que transcurrían los acontecimientos. No sé quién será, pero el agente B-05 se portó de manera excepcional conmigo. Sin duda, tendré que regalarle uno de los ejemplares. Y, por último, San Google, que se portó como un campeón y cada vez que quería informarme de algo puntual estaba ahí para auxiliarme.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?

A pesar de que parece del género policiaco, me inclinaría más por decir que “Oscuras luces de septiembre” es narrativa de ficción. Lo aviso de antemano porque si eres un devorador de novela negra pienso que te va a defraudar un poco. Por lo tanto, yo la presentaría simplemente como una novela entretenida perfecta para pasar un buen rato de lectura, con una historia oscura de fondo, eso sí, que engancha por el carisma de sus personajes y los diálogos ágiles y muy reales que la dirigen. Como lector, a medida que vas cambiando de capítulo no sabes qué emoción nueva te va a generar, porque además de la intriga por el propio suceso del asesinato, la novela tiene cabida para muchas otras sensaciones más. Si me pides palabras concretas en la definición, te diría “entretenida, intrigante y ácida”. Ale, mezcla todo eso a ver qué sale.


¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

Pienso que principalmente en los diálogos de los personajes y el potencial realismo de la trama.  En la vida real, las personas somos muy diferentes; con lo cual, en la novela, cada personaje también aporta su propia forma de ser. Eso hace que se generen situaciones y conversaciones que trasladan la tensión, la ironía o el romance al propio lector. Yo creo que desde las primeras frases, el lector puede verse implicado e imaginarse rápidamente recorriendo las calles junto a Darío Prado, el protagonista. El hecho de que el entorno sea real – aunque tergiversado para la ficción necesitada- también otorga mucha credibilidad al argumento.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

No quiero adelantar nada del argumento, pero me encantó manejar el personaje de Lorenzo Romero. No quiero decir nada más, pero meterme en su pellejo me aportó muy buenos ratos de escritura a pesar de que casi sea un personaje irrelevante para la trama.

¿Cómo describirías tu estilo?

Creo que escribo cosas que me gustaría leer a mí mismo. Francamente, no me veo jamás escribiendo historias que se vayan a las quinientas o seiscientas páginas. Mi estilo, por tanto, es fresco y fluido, amparado en unos diálogos ágiles. Cuando cojo un libro me gusta acabármelo en unos pocos días; si no, corro el riesgo de abandonarlo a mitad. Y eso no quiero que ocurra con alguien que lea mis historias. Yo soy una persona que piensa rápido y usa el lenguaje ácido en su día a día. Con lo cual, mis textos tienen parte de mí aunque sean historias totalmente inventadas. Por otro lado, soy maestro en la escuela pública desde hace quince años, quizá por eso no paro hasta que consigo la expresión idónea, la frase redonda y la comprensión perfecta.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

Creo que lo más difícil que me resultó fue encontrar una foto de mí mismo que me apañara para la contraportada del libro. Yo no sé cuántas vueltas le di a la dichosa fotografía.
En cuanto al texto, seguramente fuera el rol de cada uno de los Cuerpos de Seguridad del Estado. Había habido un asesinato, así que tenía que ver en qué momento y de qué manera debía actuar Guardia Civil, Policía Local, Nacional, Científica, etc. Afortunadamente, como ya he dicho antes, tuve mucha ayuda por diferentes cauces.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?

Dos preguntas, dos respuestas. Eso les digo siempre a mis alumnos.
Vivo con mi pareja. Ella ha sido la “sufridora” a la que le iba pasando los diferentes capítulos que iba escribiendo. Ella fue la primera que me daba su parecer. Y no siempre era bueno. Afortunadamente, era muy crítica con mi escritura. Y eso me ayudaba. Al principio me costó aceptar sus sugerencias, -soy algo tozudo…- pero en cuanto vi que mi novela ganaba con sus aportaciones comencé a escribir de manera más fluida y con mayor motivación. Tras ella, se la pasé a algunas amistades. Generalmente mujeres, las mujeres leen más.
Las impresiones fueron mayoritariamente positivas. Hubo, sin embargo, quien se preocupó por el hecho de asociar asesinatos y entornos reales. Hay gente que piensa que la novela puede generar cierto malestar por si alguien se siente identificado con algún personaje. Pero en fin, para gustos, colores. Esta novela es pura ficción y desde la primera página queda claro. El hecho de que la novela llegue al público y no le guste a alguna persona es algo más que asumible. Significará que se ha leído; con lo cual, el objetivo de que haya llegado al público está cumplido. Y yo, feliz.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?


No tengo más que palabras de agradecimiento. ¡Qué puedo decir! Te pasas meses y meses, años y años, escondido en una habitación escribiendo delante de un ordenador. Nadie te ve. –ni te lee- Un trabajo de hormiguita que poca gente entiende, con una ilusión muy personal y altamente difícil de lograr. Y un día te llaman de Adarve y se ofrecen a darte una oportunidad y hacerte visible porque les ha convencido una novedosa historia que ha salido de tu complejo cerebrito. Te ofrecen la posibilidad de darte a conocer el negocio de la literatura y el propio proceso editorial desde el punto de vista profesional. Siempre con buena cara, siempre aceptando tus propuestas. Estoy muy agradecido, la verdad. Ojalá “Oscuras luces de septiembre” tenga un largo recorrido dentro de la Editorial Adarve. 












Nos encanta que conozcáis mejor al autor y su proceso de escritura para poder sumergiros  en la lectura de cada novela con mayor entusiasmo. En esta ocasión os traemos esta entrevista a Paz López, escritora y autora de Batalla blanca, una novela LGBT que ha estado dando mucho de qué hablar.



¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?
La escribí en el año 1997 con la intención de participar en un concurso de novela erótica, aunque eso fue más bien una excusa. En realidad, tenía la necesidad de escribir y al mismo tiempo, sobretodo, de escapar de lo que entonces era mi vida real. Gracias a ella, aunque no lo manifestase abiertamente, pude aceptar interiormente mi orientación sexual.

¿Por qué elegiste llamarla Batalla Blanca?
Porque una vez terminada lo que me transmitía era esa batalla de los personajes y la mía propia. Desear una cosa y conformarte con algo que nada tiene que ver y al mismo tiempo tener la sensación de que elijas lo que elijas pierdes.
Y blanca porque combatimos con nosotros mismos, con quienes somos y quienes fingimos ser, los personajes que creamos en torno a nosotros mismos para encajar, para ser aceptado, para sobrevivir…

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?
Fue todo surgiendo de modo natural, con calma, dejando el espacio y el tiempo para que los personajes se expresaran. Yo sólo me limitaba a plasmar en el papel algo que tenía voz propia.
No es una novela que requiera investigación previa y tampoco tenía referencias literarias en cuanto a la temática. Por supuesto, contamos con los sentidos constantemente registrando mucha más información de la que somos conscientes, tenemos memoria celular, imaginación… Todo ello hizo posible la novela.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?
Es la huida de una mujer, pretendiendo dejar en esa distancia su pasado; el rechazo de su propia familia, el final de una relación amorosa. Llevándola en esa búsqueda de la propia identidad, a verse envuelta en una batalla interior en la que, esos patrones pendientes de solucionar se manifiestan de nuevo. Una novela donde, amor, sexo, erotismo, ternura… impregnan la historia.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia? Sinceramente creo que en esos caminos colaterales que se insinúan a lo largo de la historia y no se recorren; las reflexiones y preguntas que son lanzadas con la intención de invitar al lector a responder.
¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

Irene, ya que es ella, sin pretenderlo, con su sola presencia y energía quien sostiene la vida de Lucía y, por tanto, la de Itziar.
Ella representa a esa persona, ese proyecto, ese objetivo…, que a veces, precisamos mirar con el deseo de alcanzarlo, porque el deseo en sí mismo nos proporciona el combustible para seguir adelante y nos hace llegar a un lugar distinto, dándonos la oportunidad de mirar y mirarnos desde otra perspectiva que de otro modo no habríamos alcanzado.

¿Cómo describirías tu estilo?
Pues considero que es un estilo sencillo, fluido, poético…

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?
El final, sentía que la novela había llegado a su fin, tocaba soltarla y además quería hacerlo de igual modo que había transcurrido el resto de la historia, dejando volar la imaginación de los lectores y que fuesen ellos quienes crearan sus diversos futuros posibles, jejeje, como la vida misma.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?
La persona más significativa para mí, por la admiración y aprecio que siento por él, fue Carlos Morales, periodista, poeta y crítico literario. A él, como al resto de personas que la leyeron, se le hizo corta, “me he quedado con hambre de más y más páginas”. Luego, como buen crítico literario y generoso escritor desmenuzó cada personaje y me dio numerosos consejos y sugerencias para aumentar el número de páginas. Y Aunque que hice oídos sordos a su consejo, reconozco que en esta segunda edición me lo planteé. Llegando a la misma conclusión, elijo la brevedad.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?
Ha sido y es, porque siento que es una relación por mucho más tiempo que el que dura la edición, una experiencia recomendable. Siento que cuento con un equipo que desde el principio ha facilitado y dado valor a la novela con su profesionalidad. Te llevan de la mano, al tiempo que te permiten liderar tu propio proyecto,  que decidas hasta el último detalle. Les estoy muy agradecida. Cuando comuniqué por primera vez con Pilar Lozano, apenas llevaba unos minutos hablando con ella y supe que Adarve era la editorial para Batalla blanca. Ellos tardaron unos cuantos meses en leer la novela hasta que supieron que querían editarla, jejeje.



¿Aún no conocéis esta novela?







Como siempre, os traemos una nueva entrevista. En esta ocasión, Gregorio Colete nos habla acerca de su novela El testamento de don Perafán.




¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?
Comienzo a escribir la novela en 2015, aunque de un modo intuitivo creo que la he gestado desde la infancia. Crecí en la calle Afán de Ribera, en el sevillano barrio Cerro del Águila, nacido éste en la década que va de 1920 a 1930 como asentamiento de campesinos que emigraron de los ámbitos rurales a la ciudad. En los años 60, cuando comenzaba mis estudios primarios, el amor patrio y la fe católica ocupaban lugar destacado entre los contenidos docentes. En cierta ocasión, un grupo de chavales, todos vecinos, preguntamos a la maestra que por entonces nos educaba, la razón de llamarse nuestra calle de aquel modo. Muy en su papel de erudita, nos explicó el significado de la palabra “afán” y nos glosó sucintamente la biografía de José Antonio Primo de Ribera, estableciendo en nuestras jóvenes conciencias, que el barrio donde vivíamos, era fruto del empeño que el fundador de Falange puso en proporcionar pan y techo a los españoles desamparados.

Años más tarde supe que la familia Afán de Ribera está unida a la historia de Sevilla desde la edad media, siendo el fundador de la casa don Per Afán de Ribera, don Perafán, protagonista de esta novela. Semejante descubrimiento me hizo suponer que debieron ser muchas las mentiras que di por ciertas solo por escucharlas de labios de mis maestros, lo que me permitió desde entonces mirar el mundo con ojos nuevos. En cierto modo, esta obra es para mí un desquite hacia ese tiempo gris, donde los niños no conocieron otros héroes que aquellos militares salidos victoriosos de la contienda civil.

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?
El caballero don Perafán, quien destacó militar, política y socialmente en la Sevilla de su época, también dejó al fallecer un sesudo testamento que aún hoy es objeto análisis jurisprudencial, pues consiguió repartir su ingente patrimonio a satisfacción de los herederos habidos de dos matrimonios legítimos. Yo he jugado con este hecho para construir parte del argumento que desarrolla la novela

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?
Aproximadamente de 5 a 7 meses. Actualmente existen páginas web especializadas que facilitan esta labor. También las hemerotecas son un soporte inestimable. No obstante, en ningún momento se ha pretendido realizar un relato sujeto a rigor histórico.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?
Comenzaría explicando el origen del título tal como lo he detallado anteriormente, luego haría un sucinto recorrido por los argumentos que se cruzan en la historia…
En el Testamento de don Perafán están trazados dos relatos destinados a encontrarse. El primero de ellos transcurre tras los atentados del 11 S en New York, la administración del entonces presidente George Bush, intenta legitimar en todos los países occidentales su ajuste de cuentas al terrorismo islámico responsable del ataque perpetrado contra las Torres Gemelas. El gobierno español, a través de su secretario de estado para la seguridad, media para que un juez granadino, Arturo Salazar, colabore con la inteligencia norteamericana en el seguimiento de una presunta terrorista. Fátima Hins-Ashar, afincada en la ciudad nazarí. Inevitablemente, el respeto del magistrado hacia los derechos constitucionales reconocidos en nuestro país, chocará contra la metodología expeditiva que pretenden emplear los agentes estadounidenses. En esta pugna, al juez Salazar se le abre un inesperado flanco débil: su interés personal hacia la sospechosa, lo que le obligará a mantener una dura pugna con su sentido del deber.
Mientras continúa la investigación que le han encomendado, el juez Salazar, historiador vocacional, localiza unos manuscritos datados en 1420, en los que don Per Afán de Ribera, primer Adelantado Mayor de Andalucía, al final de su vida recapitula los servicios que prestó a la corona de Castilla, así como los amores que mantuvo con cierta dama musulmana cuando ambos eran ya entrados en años.
El magistrado descubre cómo las reflexiones del caballero acerca de la guerra, de las luchas de poder entre los reinos de España o de las convulsiones sociales que azotan a un pueblo minado por la pobreza, tienen vigencia seis siglos más tarde.
Esta exposición la ilustraría con la lectura de algunos párrafos significativos.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?
En el conflicto íntimo del juez Salazar al enfrentar sus sentimientos hacia la presunta terrorista que investiga contra la ética profesional que le obliga.  Igualmente destacaría la firmeza de ambos protagonistas, tanto el magistrado como el caballero medieval, demuestran en la defensa de sus convicciones.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?
Don Per Afán, porque observa el mundo desde una edad en la que todo es perspectiva, a la par que ya no le inquieta ningún tipo de deseo, por lo que goza de paz y lucidez inigualables para reflexionar sobre cada episodio de su vida

¿Cómo describirías tu estilo?
Siempre tengo presente al lector, lo que se traduce en dos obsesiones: no aburrirle ni confundirle. Ello implica condimentar el argumento principal con tramas subsidiarias, las cuales generen dosis apropiadas de acción que mantienen el interés en la lectura. Así mismo cuido que mis descripciones sean precisas, de modo que generen fácilmente imágenes de cuanto pretendo transmitir.
Procuro igualmente no dar puntada sin hilo, es decir, exigirles a mis personajes que no sean casquivanos ni cuando lo exige el argumento, de modo que dejen constancia de las motivaciones que los perfilan y aporten, al menos, alguna que otra pincelada de las lecciones que les ha impartido la vida.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?
Las relativas a los atentados del 11 de septiembre en New York y las posteriores acciones emprendidas por la administración norteamericana. Las informaciones al respecto son, con frecuencia, contradictorias cuando no especulativas. Definir a los personajes reales que participaron en los atentados, así como sus movimientos anteriores y posteriores a los mismos, resultó complicado

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?
Algún amigo y mi esposa. Leyeron la novela con interés, según me dijeron, valorando positivamente los cambios radicales de escenarios que se producen según transcurra la obra en la actualidad o en el medioevo.
Algún jubilado hubo, que buceó en internet para cribar a los personajes y sucesos reales de los ficticios

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?
Muy positiva, fundamentalmente porque me he sentido en todo momento apoyado por un equipo profesional donde todos sus miembros atienden exquisitamente al autor.
A destacar igualmente el riguroso cumplimiento de los plazos en cada una de las etapas del proceso editorial.




¿Aún no conocéis esta novela?







Como ya sabéis, nos gusta que conozcáis a los autores tras las novelas que os gustan más. Por ello, en esta oportunidad os presentamos una entrevista realizada a Charo Mejía, autora de 100 páginas para olvidarte


¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?
 Pues no lo sé, siempre he sido muy sensible hacia ciertas problemáticas que tiene la sociedad, entre ellas la violencia de género, el buylling, el abusos a menores y también he tenido, aunque parezca soberbio, la empatía de ponerme en el lugar de otros. Me pareció una buena manera de poder ayudar, aunque solo sea a una persona, a saber y comprender que hay otras salidas, que todo se puede superar.

¿Por qué  elegiste llamarla de esa manera?
Eso mi hijo me lo recuerda a cada instante, ya que no son cien páginas, sino unas cuantas más. Me pareció un título bueno, creo que nadie debe superar ese límite para cerrar una serie de etapas y es lo que hace nuestra protagonista, superar y cerrar etapas.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿Con que palabra lo harías? 
¿Sinceramente? Me han dicho muchas palabras para definirlo, pero me quedo con una: VALORES. El valor de la superación, el valor de la amistad incondicional, el valor de saber ante todo que siempre hay una salida, en el amor sin pedir nada a cambio, sabiendo que siempre estarás a su lado pase lo que pase, en el valor de Carla.

¿En que reside la fuerza de esta historia?
 En la superación personal, en entender y comprender que hay otros caminos y, de una manera un poco indescriptible, en saber estar y perdonar.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?
Hay un escritor que en uno de sus libros escribió que, cuando escribe, a su casa llega un autobús y se van bajando todos los personajes. Para mí, todos los que han bajado de ese autobús han convivido conmigo, aunque sean creados tienen cuerpo y forma. Carla es la protagonista, pero si me tengo que quedar con alguno, esa es Daniela. Me hubiera encantado hacerla más protagonista, no era el momento, pero lo habrá. Es dulce, comprensiva, me encantaría que todas las personas tuviesen en su vida a alguien como ella.

¿Cómo describirías tu estilo?
Difícil, no deja de ser romántico, aunque me inclino más por novela actual.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?
Sin dudarlo son más de una,  no deja de ser un libro sobre violencia de género, pero la parte más dura para mí fue cuando Carla tiene, quiere o debe abortar; no deja de ocurrir en los años 70, ponerme en situación, no saber cómo se hacía en esos años. Sabiendo la situación de la protagonista, me fue muy complicado.
La segunda, sinceramente, la muerte de sus hermanos, cómo lo tenía que pasar, el duelo, los sentimientos, fue también muy complicado.

¿Quién  o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?       
 La primera fue, sin dudarlo, Ana Maria Serrano. Es más, me comparó con Megan Maxwel y con Elisabeth Benavent; me reí,  me pareció una barbaridad compararme con ellas. Todas las semanas me mandaba un whatsapp  para que le pasara lo que había escrito, y os puedo asegurar que en más de una estaba llorando.
Mi marido también ha sido uno de los más críticos y se preocupó pensando que la protagonista era yo, muy lejos de la realidad, en mi unidad familiar siendo menor sí hubo malos tratos, por ello a lo peor me he podido poner en situación, pero no soy ni por asomo la protagonista.
No me puedo olvidar de Alberto Navalón , que además me presenta en el palacio La isla el 21 de junio. Para mi ha sido uno de los mejores profesores, ha sido crítico, me ha comentado errores, cómo ponerme en situación, el mejor con diferencia.
En mi lista de agradecimientos no está otra gran mujer, Elena Nevado Del Campo; ella lo leyó ya cuando tenía mis agradecimientos editados.  Aparte de su cargo político, sí quería saber su opinión ya que es abogada y llevó muchos casos sobre violencia de género,  he tenido alguna que otra conversación sobre este tema con ella. Sabiendo las dos de lo que  hablábamos y  aparte de que le gustó , me quedo con una frase: "no deja indiferente a nadie, enhorabuena".

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la editorial Adarve?
Para mí, espectacular. Mi editora, Pilar Lozano, ha estado siempre pendiente de mí en todo momento. Luis me hizo la portada y de verdad que creo que es la ideal para mi libro,  no tengo palabras para expresar todo el agradecimiento que todo este proceso lleva. No es escribir un libro, es saber que alguien confía en él, y la editorial lo ha hecho, ¡GRACIAS!



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