Entrevista a José Coronado, autor de "Tú te figuras que me ves, pero yo ya no existo"



Queridos amigos, queremos que conozcáis mejor a nuestros autores por ello, en esta ocasión, hemos entrevistado a José Coronado, autor de Tú te figuras que me ves, pero yo ya no existo.




¿Cuándo y por qué decides crear tu novela?
       
     A comienzos de los noventa escribí un cuento breve, en torno a las cinco o seis páginas, que tenía como colofón una frase de Stendhal: «Estás muy verde en todo, y ya vas teniendo años» dirigida en tono sarcástico por el personaje femenino a su ex amante. Años después lo releí y lo amplié hasta las veinte páginas. Pero un buen día de 2.015 comencé una historia totalmente diferente, y cuando llevaba casi un centenar reparé en que la historia que estaba contando era la contenida en el cuento primitivo, aunque con toda la complejidad de una novela que ha llegado a las 240pp. En el cuento el personaje masculino pasa veladas enteras narrándole historias de amor de la literatura occidental a la esposa de su socio turco, y ella le corresponde con los poetas de su entorno, la mayoría udrís, partidarios del amor puro sin contacto carnal, en tanto que el varón, francés, considera el cuerpo como el lugar de encuentro entre quienes se aman. Fue entonces cuando decidí poner en contacto las dos civilizaciones y sus distintos puntos de vista sobre el amor a través de su literatura.
            En la novela hay intrigas, negocios, conflictos internacionales, pero el núcleo central es esa visión de «mon âme soeur», mi alma gemela, que van forjando ambos personajes a lo largo de la historia.

¿Por qué elegiste llamarla de esa manera?
          
  Es un verso de un poeta persa, Nezami Ganjawi (1141-1203), el poeta preferido de la protagonista y el más destacado de la tradición udrí: Mi alma se ha purificado de la oscuridad de la lascivia, mi anhelo se ha purgado de los deseos bajos, he derribado el bazar de los sentidos de mi cuerpo. El amor es la esencia de mi ser. El amor es fuego y yo soy leña que arde con su llama. El amor se ha mudado a mi interior y ha adornado la casa, y mi yo ha liado su hatillo y se ha ido. Tú te figuras que me ves, pero yo ya no existo; lo que queda es la amada.

¿Cuánto tiempo tardaste en reunir datos e información para poder escribir tu novela?
            Fue un proceso incesante y muy complaciente. Las fuentes están contenidas en la dedicatoria de la obra, desde el orfismo, Platón, el neoplatonismo, Agustín de Hipona, la lírica provenzal, la poesía arábigo-andaluza, la poesía persa del siglo XII, el dolce stil novo, la mística española del XVI, etc. hasta las novelas orientalistas del XIX (Nerval, Flaubert, Pierre Loti...). Era tanto el placer de releer a estos autores que me costaba un verdadero esfuerzo salir de mi embeleco y proseguir con la escritura.

Si tuvieras que presentar este libro a nuestros lectores, ¿con qué palabras lo harías?
            
Con dos frases que cierran el libro: Yo no necesito de tu presencia para sentirte conmigo...  El tiempo es perecedero, el amor no.  (Nizâmi, ‘Layla y Machnún’)

¿En qué ingrediente reside la fuerza de esta historia?

            Hay dos factores: el intenso arrobo místico de la protagonista (también del varón, aunque limitado por su educación cartesiana, que le impide ser esa «llama de amor ardiendo» que sí alcanza su amada), y el entramado de corruptelas y golpes bajos empresariales que la convierten en una auténtica novela de intriga. Creo que el acierto ha sido ensamblar ambos factores, el amoroso y el empresarial, de manera que a la conclusión se percibe claramente la intrínseca relación entre ambos, lo que desemboca en un final sorprendente y a la vez lógico.

¿Cuál es tu personaje favorito y por qué?

            Leila, sin duda, por las razones citadas.

¿Cómo describirías tu estilo?

            El de este libro, muy cuidado, muy culto, casi de minorías, con juego de citas en boca de la protagonista que son poemas de amor y que ella recita casi como una oración, hasta ir descubriendo su formidable contenido erótico. Así lo requiere la novela. Pero creo que la trama avanza con ligereza, pues cuando un pasaje amenaza con ser farragoso o demasiado culto los entresijos empresariales 'desvían' el misticismo hacia una realidad más prosaica y artera, lo que le confiere ese aire de intriga del que hablaba antes.

¿Qué parte te resultó más complicada de escribir?

            Lograr el equilibrio adecuado entre ambos factores, el mundo espiritual y el de negocios, procurando que ambas historias no vagaran por separado sino que se intercalaran en una sola y fueran interdependientes.

¿Quién o quiénes fueron los primeros en leer este libro? ¿Cuál fue la primera impresión?

            Yo no castigo a los amigos con la lectura de mis libros. Solo cuando me llegaron las galeradas le pedí a otro colega escritor que buscase algún error de estilo y me señaló cuatro, de los que yo solo accedí a cambiar uno. Da igual que le gustara o no, de eso no hablamos, solo quedó entendido que el aperitivo lo pagaba yo.

¿Cómo definirías la experiencia de trabajar con la Editorial Adarve?

            Pues estoy comenzando. De momento bien, pues las diferentes personas con las que he hablado han tenido un trato deferente y profesional conmigo. No me importaría repetirla.

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